Parece que fue ayer cuando abrí esa caja enorme, maravillado por el tamaño de lo que entonces era la cima del gaming.Cinco años después, llega el momento de que mi RTX 3090 tome un merecido descanso.
No fue solo una tarjeta de video; fue el motor de mis mejores aventuras. Juntos recorrimos mundos abiertos imposibles, sufrimos en cada boss y sobre todo, fue la base de una etapa increíble en el mundo del stream. Ella nunca dudó: mientras yo me centraba en interactuar con el chat, ella se encargaba del trabajo pesado, codificando cada frame y haciendo que cada directo se viera impecable para quienes estaban al otro lado de la pantalla.
Soportó el calor de las noches de verano, las actualizaciones de drivers y la exigencia de los títulos más pesados sin bajar los brazos. Me dio la libertad de crear, de jugar sin límites y de compartir mi pasión con el mundo.
"A veces olvidamos que detrás de cada gran partida y cada directo exitoso, hay un hardware que lo dio todo para que la magia ocurriera."
Gracias por estos cinco años de lealtad absoluta, por no fallarme nunca en medio de un stream y por regalarme tantas, pero tantas, horas inolvidables de juego. Te retiras como una leyenda.

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